El poeta abre los ojos
se baja de su nube de algodón
y aunque conozca la mierda
continúa descubriéndola
en los pétalos de la rosa ofrecida
-cicuta del griego, puñal arrabal, viperina lengua-
Menos mal
que se le envían sollozos secretos
en la distancia
a amigos que confabularán
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