(Cimitarras y medias lunas en este peculiar fez)
http://www.viajesconmitia.com/2010/12/13/la-faz-oculta-del-fez/
Por: Gustavo H. Arrieta López
“El inglés”
El personaje John Vincent Moon del relato “La forma de la espada” del escritor
argentino Jorge Luís Borges, nace en Dungarvan Irlanda, tiene veinte años, es
flaco y fofo, muy severo
pero justo, algo alcohólico, siempre huraño. Le cruza la cara una cicatriz
en forma de arco o de media luna, “moon”, es de ojos glaciales y bigote gris. No se da con nadie. Es republicano,
católico, romántico, lector de algún manual comunista y del materialismo
dialéctico. Algunos decían que era contrabandista. Entre sus concepciones del
mundo Moon reduce la historia universal a un sórdido conflicto económico.
Afirma que la revolución está predestinada a triunfar. Los juicios emitidos por
Moon son de un tono apodíctico, no discute: dictamina con desdén y con cierta
cólera. Todos le dicen “el Inglés
de La Colorada”. Borges (1984)
El traidor
El personaje de Judas representa uno de
los enigmas más grandes de la era cristiana, evidencia de ello es la enorme
cantidad de obras pictóricas, literarias y fílmicas que ha inspirado. Judas Iscariote
dentro de la tradición cristiana es considerado el traidor de los traidores por
antonomasia. El historiador Burnet,
Régis en su obra titulada: “El evangelio de la traición. Una biografía
de Judas”, da cuenta del personaje como
el “mentiroso, traicionero, bellaco,
ladrón, a Judas se le han atribuido todos los vicios desde hace más de dos mil años”. Mientras se
pregunta: ¿Cómo un apóstol ha llegado a
convertirse en el arquetipo del villano por excelencia? Burnet (2011)
En el artículo del docente Manuel
Guillermo Ortega titulado: “A veinte años de su muerte”. Identifica no solo el cuento
anterior sino también otro relato de J. L. Borges, en donde claramente ha
decantado el tema de la traición en su literatura: “Fergus Kilpatrick es al mismo tiempo héroe y traidor y está viviendo
de nuevo los hechos ocurridos al emperador Julio César… y en el cuento “Tres
versiones de Judas”, en que se plantea la herejía de que el verdadero Cristo no
fue Jesús sino Judas, quien se sacrificó por la humanidad, condenándose al
infierno, al cumplir la necesidad de entregar a Jesús para que con su muerte
redimiera a la humanidad. Cuánto se alegraría Borges si estuviera vivo y se
enterara de que, según el quinto evangelio encontrado —en Egipto, 1978, y solo
ahora hecho público—, Judas no fue el traidor que los textos canónicos revelan
sino el apóstol privilegiado, a quien Jesús le habría asignado la misión de
entregarlo, convirtiendo entonces la traición en un hecho glorioso”. Ortega
(2006)
Del latín traditĭo, la traición es aquella
falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien
o algo. Consiste en renegar, ya sea con una acción o con un dicho, de un
compromiso de lealtad.
Según
el diccionario de la lengua de la Real Academia Española, el significado
literal del concepto y en su aserción segunda, Traición es:
2. f. Der. Delito cometido por
civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.
Mientras
que la definición del concepto “alta traición”…
alta ~.
1. f. traición cometida contra la
soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado.
Por otra parte, desde la psicología Roger L. Jackson, autor del artículo, El
Sentido y sensibilidad de la traición: Descubriendo el significado de la
traición a través de Jane Austen, escribe que "no ha habido
sorprendentemente este pequeño escrito sobre lo que aún entendemos por el
término". En psicología, los médicos describen la traición como la ruptura
de un contrato social, sin embargo, los críticos de esta afirmación exponen el criterio
de que el contrato social a largo plazo no refleja con precisión las condiciones
y motivaciones, y los efectos de la traición. Los filósofos Judith Shklar y
Peter Johnson, autores de las ambigüedades de la traición y marcos de Engaño,
respectivamente, sostienen que, si bien no existe una definición clara de la
traición, aunque ésta se entiende con mayor eficacia a través de la literatura.
Al que traiciona, no le importa lo que pase
con los que ha traicionado:
“Cobró los dineros de Judas y huyó
al Brasil. Esa tarde, en la plaza, vio fusilar un maniquí por unos borrachos”. Borges (1984)
Pero está claro que sufre su auto condena
y cada cierto período de tiempo, aniversario quizá, se encierra en sí y ahoga
sus penas en el alcohol:
“Dicen también que era bebedor: un
par de veces al año se encerraba en el cuarto del mirador y emergía a los dos o
tres días como de una batalla o de un vértigo, pálido, trémulo, azorado y tan
autoritario como antes”. Borges (1984)
Borges como narrador inicial escucha al inglés, quien tras la revelación de su
verdadera nacionalidad, (quizá se esté traicionando a sí mismo), le cuenta a
Borges la historia de la cicatriz en su rostro. De tal narración se extrae todo
el recorrido del personaje desde que nace en Dungarvan (Irlanda) localidad
costera de la ciudad y puerto en la costa sur de Irlanda, en la provincia de
Munster, para encontrarlo luego en pie de lucha en alguna de las ciudades de la
provincia de Connaught, hacia el otoño de 1922 en la quinta del general
Berkeley en donde se refugia y ocurren los hechos. Luego atraviesa el océano
Atlántico hasta Brasil; de la frontera de Río Grande del Sur. De allí lo
encontrarán en la ciudad uruguaya de Tacuarembó, en La Colorada cerca del
arroyo Caraguatá.
La verde Irlanda
Borges
recrea a Moon como conspirador en 1922 por la independencia de Irlanda en una
de las ciudades de Connaught, provincia occidental de Irlanda, que comprende
cinco condados: Galway, Leitrim, Mayo, Roscommon y Sligo. La Guerra montada
contra el gobierno británico y sus fuerzas en Irlanda por el ejército
republicano irlandés IRA, datada entre
enero de 1919 y julio de 1921. Terminó con una tregua en 1921, pero una minoría
se rehusó aceptar el tratado, por lo que se inició la Guerra Civil Irlandesa,
la cual duró hasta mediados de 1923.
Pero este personaje no es el único
irlandés, en la narrativa de Borges, que se enfrenta al penoso destino de la
traición, especialmente a la traición a la patria. Fergus Kilpatrick en “el
cuento titulado “El tema del traidor y del héroe” escrito en 1944 y que aparece
publicado en su libro Artificios, en el que sitúa en la larga lucha por la
independencia de Irlanda la paradoja del héroe que, siendo traidor a su causa,
se sacrifica para reforzar la carga simbólica de la lucha en la que ya no
cree”.
A
Borges (1984), le interesa la Irlanda de Oscar Wilde, la de James Joyce, la de
Juan Escoto Erígena… por ello “se encuentra con Kilpatrick y con Moon, y así lo
manifiesta en su libro de viajes Atlas:
Antiguas sombras
generosas no quieren que yo perciba a Irlanda o
que agradablemente la
perciba de un modo histórico. Esas sombras
se llaman el Erígena,
para quien toda nuestra historia es un largo
sueño de Dios, que al
fin volverá a Dios, doctrina que asimismo
declaran el drama Back
to Methuselah y el famoso poema "Ce que
dit la Bouche
d'Ombre" de Hugo; se llaman también George
Berkeley, que juzgó que
Dios está minuciosamente soñándonos y
que si despertara de su
sueño desaparecerían el cielo y la tierra,
como si despertara el
Rey Rojo; se llaman Oscar Wilde, que de un
destino no sin
infortunio y deshonra ha dejado una obra, que es feliz
e inocente como la
mañana o el agua. Pienso en Wellington, que,
después de la jornada
de Waterloo, sintió que una victoria no es
menos terrible que una
derrota. Pienso en dos máximos poetas
barrocos, Yeats y
Joyce, que usaron la prosa o el verso para un
mismo fin, la belleza.
Pienso en George Moore, que en "Ave atque
Vale" creó un
nuevo género literario, lo cual no importa, pero lo
hizo deliciosamente, lo
cual es mucho. Esas vastas sombras se
interponen entre lo
mucho que recuerdo y lo poco que pude percibir
en dos o tres días
poblados, como todos, de circunstancias.
De todas ellas la más
vívida es la Torre Redonda que no vi pero
que mis manos
tantearon, donde monjes bienhechores salvaron para
nosotros en duros
tiempos el griego y el latín, es decir, la cultura.
Para mí Irlanda es un
país de gente esencialmente buena,
naturalmente cristiana,
arrebatados por la curiosa pasión de ser
incesantemente
irlandeses.
Caminé por las calles
que recorrieron, y siguen recorriendo, todos
los habitantes de
Ulysses.
La “media luna” de la cimitarra
Pero uno de los elementos que brinda al
relato y al personaje borgiano ese carácter
culto y hermético característico, aparte de los libros “controversiales e incompatibles” de la biblioteca del general
Berkeley, es el arma blanca -corto punzante- y merece atención especial.
“De una de las panoplias del general arranqué
un alfanje; con esa media luna de acero le rubriqué en la cara, para siempre,
una media luna de sangre”. Borges
(1984)
Se trataba de una cimitarra de Nishapur, “en cuyos detenidos arcos de círculo
parecían perdurar el viento y la violencia de la batalla”, Borges (1984). Al
indagar sobre el origen de dicha “espada” se descubre una larga trayectoria a
través de diversas culturas, sin embargo:
“La voz cimitarra parece
venir de la derivación italiana "scimitarra"
del shamsir persa, y sirve en
occidente para referirse a cualquier sable curvo musulmán u oriental… Del mismo
modo que la espada era
el espíritu de la caballería y del ser caballero en occidente, en oriente
la cimitarra era el
arma bendita del Islam,
puesto que era el arma de Alá”.
De aquí se deriva tal importancia del arma
con que se le propinara la herida a Moon, de la cual le quedara una cicatriz y
de tan particular forma, “la forma de la espada”. ¿Qué otro objeto sagrado más
contundente para marcar al traidor? Y es esa vergüenza de verse y sentirse “el
Judas” que lo lleva, gracias al artificio narrativo de Borges, a develar la tan
celosamente guardada historia de su cicatriz mediante la voz del otro:
El inglés versus Moon… El
personaje
“Aunque la propiedad del discurso
narrativo es mutante, ya que oscila entre los personajes, el narrador y la
propia escritura, consideramos que es precisamente el fraude de la voz (que
implica el fraude de la identidad) la estrategia en que se inscribe el relato
de la infamia. En consecuencia, la infamia del personaje no se constituye
exclusivamente como una categoría moral, sino contiene una forma de expresarse
en el estilo; se da en la elocutio como sostén de la dispositio: el juego
especular nos remite a la duplicidad que manifiesta la alteridad del sujeto
enunciativo. Una doble traición cobra forma: por un lado, diegética, la
ejecutada con el compañero del protagonista a través de la delación; por otro,
pragmática, la asunción de una identidad ajena, que invierte los patrones
interpretativos del texto”. Valesini
(1999)
Justo allí es en donde John Vincent
Moon “padece” el doble filo de la
traición. Inicialmente, cuando las circunstancias históricas de su nación han hecho
de él, que es un ser idealista, una persona que empuña un arma y se ha unido a
la causa revolucionaria, pero finalmente se da cuenta y lo evidencia su
“compañero” que es un cobarde y que no puede con el peso de la guerra:
“A gritos nos mandó que nos detuviéramos.
Yo apresuré mis pasos, mi camarada no me siguió. Me di vuelta: John Vincent
Moon estaba inmóvil, fascinado y como eternizado por el terror. Entonces yo
volví, derribé de un golpe al soldado, sacudí a Vincent Moon, lo insulté y le
ordené que me siguiera. Tuve que tomarlo del brazo; la pasión del miedo lo
invalidaba”. Borges (1984)
Después de eso Moon no sería el mismo.
Tampoco podría con el humillante auxilio que le brindaría su compañero curándole
la herida propinada por el fuego enemigo:
“Una descarga de fusilería nos buscó; una
bala rozó el hombro derecho de Moon; éste, mientras huíamos entre pinos,
prorrumpió en un débil sollozo”. Borges (1984)
Moon se descubre impotente ante su
condición de indefenso y en la traición vislumbra el camino de su “salvación”; no le queda más que la delación como mecanismo
de defensa y es por ello que “el inglés”, el narrador de su propia desgracia,
continúa adelante con su plan y no termina ahorcado de cualquier árbol bajo la
culpa de las treinta monedas. No solo huyendo de su patria sino también
aceptando un apodo que va en contra con la causa que defendía.
El paso a paso
Desde el análisis a través del modelo de Vladimir Propp, las funciones
que elige Borges para desarrollar su relato están dispuestas de la siguiente manera:
Un primer momento es el encuentro del narrador
(Borges) con el personaje principal (el inglés)
I. Interrogatorio
II. Transfiguración
III. Trasgresión
IV. Reconocimiento
En un segundo momento del relato el
personaje principal narra su historia a través de la voz del otro, el
traicionado y el modelo refleja las siguientes funciones:
V. Información
VI. Combate
VII. Socorro
VIII. Engaño
IX. Reacción del
héroe
X. Persecución
XI. Marca
XII. Fechoría
XIII. Partida
XIV. Llegada de
incógnito
XV. Transfiguración
XVI. Descubrimiento
XVII. Castigo
Funciones y motivos del relato “La forma de la espada” de
Jorge Luís Borges
1. La presentación: El narrador
describe al inglés de la Colorada.
2. El encuentro: El
narrador se encuentra con el inglés.
3. El interrogatorio: El
narrador indaga sobre el origen de la cicatriz.
4. La narración: El
inglés evoca su pasado en la guerra civil.
5. El traidor: El inglés
describe a John Vicent Moon
6. El ataque: Los
revolucionarios reciben un ataque de sus enemigos.
7. La cobardía: Queda
al descubierto la cobardía de Moon.
8. La herida: Moon es herido y
socorrido por el inglés.
9. El huida: Moon
y “el inglés” huyen y se refugian.
10. La curación: Moon recibe
atención por parte del inglés.
11. La traición: Moon delata a su compañero protector.
12. La persecución: Moon es
perseguido por toda la casa.
13. La herida: Moon recibe la
herida en la cara con una cimitarra.
14. La captura: El compañero de
Moon es capturado y asesinado por los Black and Tans.
15. La huida: Moon cobra su
recompensa y huye al Brasil.
16. El desprecio: Recibe el
desprecio de Borges.
BIBLIOGRAFÍA
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Aires. Editorial Oveja
Negra Ltda.
Borges, Jorge Luis. (1984) Atlas. Ogham. Blog de Arte
Celta-Irlandés Traducciones y
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Traición, Definición, Firma y consecuencias, Trauma de la
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Valesin,
Aldo Oscar. (1999) La forma de la espada de Jorge Luis Borges. Escritura y
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