olas nocturnas de siete metros
oceáno extraviado y laberinto
qué gota del rocío soy
cuando la tormenta me ignora...
abro mis venas y cesa
amanezco en la arena de playa
con las palmeras burlando al sol
vomito la porción de mí que el mar conjuró
y de allí nace una muchacha de bikini café
para descubrir en las cicatrices
el escaramujo de mi tiempo perdido
-no habrá nombres de la semana para ella-
viene siempre en la telepatia el deseo del beso
o la caricia o la palabra
o la contemplación de un horizonte no fotografiado
y como en el poema lo puedo todo
me invento una felicidad no humana...
como de universo... como de fractal
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