qué espera la noche..
cuando las sombras se pierden
por los andenes estériles del glamour?
es como la vida.. se mira desde afuera.
nado por este dios azul de agua..
visitaré a los seres ajenos del dolor.
-cataratas submarinas
desnudez desvestida por la libertad
de piel agalla-
mi veneno no me distancia del plancton
o del feliz cetáceo...
dios que somos, líquido amniótico de las palabras..
moneda al fondo frío de los deseos..
centro dios entorno.
"Un cuerpo penetra a otro y coexiste con él en todas sus partes, como una gota de vino en el mar o el fuego en el hierro. Un cuerpo se retira de otro, como el líquido de un vaso". J. Deleuze
PROPOSICIÓN OTRA VEZ..
Desde...
y la instancia de las palabras
sucumben a la acción
-férrea voluntad de la inconciencia
desbordándose al latido que es bitácora
del viaje..
A veces se ofrecen conceptos
equidistantes y ceder perturba,
duele, enajena..
A veces un si inesperado
o un no rotundo
contra el poder del beso.
y la instancia de las palabras
sucumben a la acción
-férrea voluntad de la inconciencia
desbordándose al latido que es bitácora
del viaje..
A veces se ofrecen conceptos
equidistantes y ceder perturba,
duele, enajena..
A veces un si inesperado
o un no rotundo
contra el poder del beso.
idilio...(willycolon)
I
Jugar al amor sin sentirlo es la reafirmación del desierto por los oasis del alma... esa señora joven que está ahí a la espera de que no llegué nunca Odiseo y le teje la ardid al mundo para vestirlo a la manera sensual de lo estéril, perdió el sueño onírico y duerme y duerme y los besos encantados no la inmutan... pero el gran ojo nunca dirá nada porque no le interesa lo efímero e insignificante y nada es y nada fue... sin la sonrisa que dejasen los besos, sin el calor de la caricia que anida y crece hasta la flor... pobre señora, pobrecita la niña que se escabulló dentro del árbol equivocado, aunque el sendero era del mismo color y todo los conejos se parecían... la quiero, la amo... y ahora es enfermedad, veneno que disfraza los acontecimientos de su personalidad histriónica.. no canciones, no poesías ni paraisos...
II
y sin embargo, después de tanto tambaleo, del agua que le entra al bote, se naufraga en el acontecimiento principal de los cuerpos y mi lenguaje no puede ocultarse ante la ceguera y la herida que siempre duele del amor... hace costra y nadie se desangra aún en el abrazo que amanece con el día en penumbra... báñame como al niño, renueva esta piel que lames...
III
para que luego se claudique.. en la reinvindicación del caminar en círculos y tropezar la misma piedra y la lección que parecía aprendida resulte con apéndices y otros tratados.. huir o esconderse.. es el amor
REPETIR AMANTES CAMINAR EN CÍRCULOS...
a la velocidad que se anda,
la estelaatrás prefigura
dejar resagadas otras historias
que apelan huellas o migajas de algo
no se requieren mapas entonces,
hacer pausas, dejar cicatrices...
correr, saltar, volar,
infringir leyes químicas o cuánticas...
nada, nadie en las vias rápidas
de la soledad...
suspensión del afán,
será la clave..
la estelaatrás prefigura
dejar resagadas otras historias
que apelan huellas o migajas de algo
no se requieren mapas entonces,
hacer pausas, dejar cicatrices...
correr, saltar, volar,
infringir leyes químicas o cuánticas...
nada, nadie en las vias rápidas
de la soledad...
suspensión del afán,
será la clave..
¿dónde están las estrellas de
estos oscuros vínculos con la verdad?
podemos seguir a tientas
no sólo macabra sonrisa
de la belleza nos queda...
-los cadáveres obesos
van lentos al encuentro-
y vuelvo a la cuestión:
¿dónde la opaca luz de mi ser
se reflejará?
una tez, una blusita verde oliva
unos cabellos selva ventura,
esa falda suspendida de suspiros
y qué ojos bien puestos en su mirar
en ella, que sobrevive
a lo etéreo
se encenderán soles
estos oscuros vínculos con la verdad?
podemos seguir a tientas
no sólo macabra sonrisa
de la belleza nos queda...
-los cadáveres obesos
van lentos al encuentro-
y vuelvo a la cuestión:
¿dónde la opaca luz de mi ser
se reflejará?
una tez, una blusita verde oliva
unos cabellos selva ventura,
esa falda suspendida de suspiros
y qué ojos bien puestos en su mirar
en ella, que sobrevive
a lo etéreo
se encenderán soles
VÍNCULOS DE ARROZZZZZ...
que tan oscuro
que tan poca luz
del sol reflejo
en medio de lo reluciente
y mundano
la sombra crece enmascarada
ante mí
-oculto de mar de seis
sin el mercurio-
triste va la rosa a la deriva,
cuando oficio de maestro naúfrago
que tan opaco, lágrima en fe
resulto ser del astio
si la noche nos atrapa
con su espejismo
queda arrancarle auroras
como pétalos.
que tan poca luz
del sol reflejo
en medio de lo reluciente
y mundano
la sombra crece enmascarada
ante mí
-oculto de mar de seis
sin el mercurio-
triste va la rosa a la deriva,
cuando oficio de maestro naúfrago
que tan opaco, lágrima en fe
resulto ser del astio
si la noche nos atrapa
con su espejismo
queda arrancarle auroras
como pétalos.
Casi...

Letargo de tu llanto negro por fantasmas
vagabundos y míseros. Presiento tus sollozos
en los rincones del silencio cada vez que
bajas la mirada ante el espejo y el ave rapaz
memoriza las noches en los portales músicos
y te espera...
ah tus pobres uñas sin inocencia,
tu largo y rubio cabello remendado, tus pasos de sombra por mi pecho..
THE BLACK CATS... jojojojo... jo
Un maullido recorre
desde mi laberinto todo mi oído
a resonar eco por la noche;
vestido de sombras pardas
edgar allan me persigue.
Entonces,
yo me le bifurco al infinito.
Cada día acaba con alguno
mientras sólo queda el séptimo
que ya no soy yo.
desde mi laberinto todo mi oído
a resonar eco por la noche;
vestido de sombras pardas
edgar allan me persigue.
Entonces,
yo me le bifurco al infinito.
Cada día acaba con alguno
mientras sólo queda el séptimo
que ya no soy yo.
OTROS PALIMpSESTOS
CUBRE CON SÁBANAS
TUS ESPEJOS
CADA VEZ QUE LLUEVA
ASÍ NO PODRÉ
ENTRAR Y QUEDARME
EN TUS MIEDOS ASÍ
TENDRÁS UNA SEGURIDAD
QUÉ YO ESPERARÉ ALLÁ AFUERA ENTRE NUBES
POSITIVO-MAGNETO
ANSIOSO SIN
AFANESMISTERIOSOS-VOLTAJE
AHORA...
SABES QUË ES LO QUERABIA ?
QUE LLUEVA Y YO NO ESTÉ
ALLÍ
AL OTRO LADO DEL VIDRIO
DE TU NOSTALGIA...
LA TRISTEZA
DE LAS VENTANAS ESTÁN
EN ESTE CORAZÓN
TUS ESPEJOS
CADA VEZ QUE LLUEVA
ASÍ NO PODRÉ
ENTRAR Y QUEDARME
EN TUS MIEDOS ASÍ
TENDRÁS UNA SEGURIDAD
QUÉ YO ESPERARÉ ALLÁ AFUERA ENTRE NUBES
POSITIVO-MAGNETO
ANSIOSO SIN
AFANESMISTERIOSOS-VOLTAJE
AHORA...
SABES QUË ES LO QUERABIA ?
QUE LLUEVA Y YO NO ESTÉ
ALLÍ
AL OTRO LADO DEL VIDRIO
DE TU NOSTALGIA...
LA TRISTEZA
DE LAS VENTANAS ESTÁN
EN ESTE CORAZÓN
DÍA DE DIFUNTOS...
Y si de repente descubrimos
Que nuestro muertos
Siguen allí
Esperando a que aprendamos
El lenguaje de la muerte
La visión del más allá
La clariaudiencia del silencio
La caricia de su esencia
Atravesándonos poseyéndonos
Aún con sus sabios consejos
Con sus risas… desesperados
Si nos deshicimos de sus cosas
Buscándolas
Si los desfotografiamos del recuerdo…
Y si tal vez los abuelos
Siguen allí por la casa donde enraizaron
Lo que creímos su despedida
Y nos mudamos y los dejamos sólos.
Que nuestro muertos
Siguen allí
Esperando a que aprendamos
El lenguaje de la muerte
La visión del más allá
La clariaudiencia del silencio
La caricia de su esencia
Atravesándonos poseyéndonos
Aún con sus sabios consejos
Con sus risas… desesperados
Si nos deshicimos de sus cosas
Buscándolas
Si los desfotografiamos del recuerdo…
Y si tal vez los abuelos
Siguen allí por la casa donde enraizaron
Lo que creímos su despedida
Y nos mudamos y los dejamos sólos.
SOLO.. EN MIS COINCIDENCIAS

nada... en la forma y fondo
de una distancia mental que perturba.
lo que es carne carne se consuma.
lo que es palabra promesa o no existe se diluya.
dame entonces por derecho lo que
el destino dispone.
el olvido hará de las suyas
cuando el interés devalue el último encuentro...
así nos trata este tiempo de oro
implacable y desolador pero es nada al fin
todo es lo mismo, tanto tú y yo
tanto la rosa negra de las coincidencias.
ANALGÉSICOS...
este dolor que soy
y es la vida
este largo dolor
con sus placebos contados
alguien a mi lado
ceros a mi derecha
nada por aparentar...
envenenarse del aire
para padecerlo enmascarado
y armadura
desentrañar la esencia
la divinidad que éramos
bípedos mortales del tiempo
duelo en el sacrificio de soñar
el ayer
de recordar lo que no sucede
y es la vida
este largo dolor
con sus placebos contados
alguien a mi lado
ceros a mi derecha
nada por aparentar...
envenenarse del aire
para padecerlo enmascarado
y armadura
desentrañar la esencia
la divinidad que éramos
bípedos mortales del tiempo
duelo en el sacrificio de soñar
el ayer
de recordar lo que no sucede
PIROPO...
2.651 niñas lindas en nuestra U
2.651 contando contigo
tú, la número 2.652
2.652... qué cifra para nunca olvidar
o para jugársela en el balotto
y ganarse el premio mayor
en miradas y sonrisas tuyas...
2.651 contando contigo
tú, la número 2.652
2.652... qué cifra para nunca olvidar
o para jugársela en el balotto
y ganarse el premio mayor
en miradas y sonrisas tuyas...
TRAVELES...
pobrecita...
creemos que somos libres
y nos desprendemos del suelo
para andar
por las tierras prometidas
errantes del sueño
y del espanto.
-negado al fin
pobre viejecita...
estamos seguros
de las raices cimentadas
con un fuego fatuo
y casi azul
exquisitan a la fruta
exageradamente roja de los años
que nos esclavizan
a una felicidad de mentiritas...
creemos que somos libres
y nos desprendemos del suelo
para andar
por las tierras prometidas
errantes del sueño
y del espanto.
-negado al fin
pobre viejecita...
estamos seguros
de las raices cimentadas
con un fuego fatuo
y casi azul
exquisitan a la fruta
exageradamente roja de los años
que nos esclavizan
a una felicidad de mentiritas...
EN ESE ESPACIO...

en ese espacio del sin palabraS hay imágenes que denotan y detonan cuando la realidad supera la ficción y cuando muchos se dan golpes de pecho asumiendo las ilusiones de los otros como caballitos de batalla... no creo que sea el tiempo de recordar todo lo ocurrido a las generaciones; pero en cuanto a la política, por ejemplo, no se trata de un partido de futbol, nosotros no debemos ser hinchas fanáticos de nuestro destino, ni tampoco podemos seguir pensando que en algunos momentos somos juez de negro con un pito en la boca... En este "estadio" de cosas y al "precio" que vamos nos estamos hundiendo, así lo siento en un mar de olas de gentes que celebran los autogoles en contra... pilas... por favor, pilas...
todos deberíamos ser los candidatos de nuestros propios comisios... tomar ese, al parecer "insignificante" voto y convertirlo en un voto vivo, oral -grito- de siempre, y no sólo de octubre o de cada vez... administrarlo no como a una esperanza que se deposita sino con la certeza de una meta que se persigue y que se debe defender tras cada abuso, tras cada acto contra la patria y el pueblo...
porque no son reyes gobernantes de propios o ajenos intereses... son servidores públicos a los que elegimos para que nos representen desde la búsqueda de un estado de bienestar para todos. Ojo, pilas que todos los conocemos... sabemos quienes son y con quienes y en qué andan.. lo sabemos.
y si por x o y son los mismos, y se equivocan las máquinas sumadoras... nos queda el poder de exigir... si ya lo sé, soy ingenuo, pero también soy una gota en la copa que se rebozará algún día y espero estar vivo para tirar la primera piedra... (esta historia continuará) GUstavO H. ARrietA LÓpeZ
IBRACO CONCURSO... no comparto el fallo del jurado
LA LLAMA DOBLE… EL AMOR Y LA MUERTE
“Esta historia de amor —por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda— comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el hacendado Jesuíno Mendonça acabó, a tiros de revolver, con Doña Sinhazinha Guedes Mendonça, su esposa, personalidad ilustre de la sociedad local, morena tirando a gorda, muy dada a las fiestas de la iglesia, y con el Doctor Osmundo Pimentel, dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, mozo elegante, con pretensiones de poeta…” Jorge Amado
...pero la vergüenza de la infidelidad quedó relegada a segundo plano frente a las circunstancias de los cuerpos, eróticos al desnudo como las formas naturales del universo que conspiró tanto para el idilio como para el crimen.
También, como ella misma diría, hasta el sol padeció ante el sacrilegio, se fue sumiendo en su manto de nubes mientras la atmósfera se tornaba áspera y gris y luego oscura tormenta, -cual represión mental de una poderosa pasión truncada que buscaría refugio en otros corazones ávidos, igual de impetuosos y aún no declarados.
Sonia Santos llegaría con su madre poco antes de arreciar el primer aguacero de una mala racha primaveral y poco después que la noticia del doble asesinato empezara a recorrer el pueblo tan rápido como los balazos del fuego impotente y celoso. Su madre era puta y de las mejores, y Sonia el fruto de esos veinticuatro años de ejercer el oficio tras las bonanzas de cada puerto. Pero a ella, el nombre Ilhéus le causaba conmoción, desde mucho antes de los preparativos del viaje… lo escribía en la arena de la playa y soñaba con aquel hombre que se había ido inventando y que perfeccionaba noche a noche. Y al llegar allí, pisado el suelo de su maremagnun, descubrió que su hombre olería a eso, a Ilhéus.
Entre los estertores de la muerte, Sinhazinha se aferraba a Osmundo, a esas heridas como ventanas por donde podía entrar y salir buscando explicación a una especie de alegría indescifrable que trajo el dolor de la muerte de su amado, el dolor infame de la muerte, y recordó un verso de Quevedo que él le leía insistente de aquel poema conjetural y oráculo… “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, / venas de humor a tanto fuego ha dado, / médulas que han gloriosamente ardido:” El suyo era un amor equidistante al odio hacia su marido pero era un odio que complementaba la emoción –el equilibrio celestial del ama y aborrece-.
Caetano, salía de la taberna, como de costumbre, a pasarse por la Mansión del Rojo le había llegado el rumor de la nueva mercancía y eso lo excitaba más que nada, las nuevas… ¿A qué olerán? ¿Qué otras noches de ciudad se habrán impregnado en sus cabellos y pieles? Pero al doblar la esquina equivocada o del destino que nunca avisa del infortunio, un asalto a mano armada explotó en descargas de escopetas y revólveres muy cerca de la Mansión y el mismo proyectil que atravesó a la madre de Sonia se le encajó en el pecho, sacudiéndole el corazón, ella que corría en dirección del espanto cayó justo en sus brazos; fue cuando escucharía ese nombre como por primera vez, de los labios de quien se iba liberando, santificada al milagro de esta muerte.
En medio del beso postrero y ensangrado que Osmundo no alcanzó a otorgarle a su amante mujer ajena, Sinhazinha lo atajó en la luz pirotecnia del fin de su vida y en ese flash de los recuerdos cifrados volvió la imagen poética de Blake: “la eternidad está enamorada de las obras del tiempo”.
Pero Sonia Santos estaba viva golpeada en las certezas que siempre tuvo como la de que su madre gozaba de la juventud eterna y nunca se alejaría de ella; pero llena de la angustia, del impacto en el músculo del dolor de la muerte, golpeaba el último aliento imperceptible de su madre, quien se despedía sin voz, sin tacto, sin nada.
Caetano fuerte en su raza y terquedad fue sostenido justo en el umbral escabroso por un nombre que era todo en la nada y yacía de rabia al otro lado de la sala de urgencias del hospital desde donde un aroma nuevo, reconocido en una espera compartida, le atraía en espiral ya hacia el final feliz de sus días… Sonia en el buceo de sus lágrimas, con la nariz roja de payaso luego de la función, tembló tanto como el rayo que partió el purgatorio en dos y dejó sin electricidad por el resto de la noche a todo Ilhéus y en medio de la oscuridad empezarían a caminar hasta el ojo del huracán desatado por la llama doble del amor y de la muerte.
“Esta historia de amor —por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda— comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el hacendado Jesuíno Mendonça acabó, a tiros de revolver, con Doña Sinhazinha Guedes Mendonça, su esposa, personalidad ilustre de la sociedad local, morena tirando a gorda, muy dada a las fiestas de la iglesia, y con el Doctor Osmundo Pimentel, dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, mozo elegante, con pretensiones de poeta…” Jorge Amado
...pero la vergüenza de la infidelidad quedó relegada a segundo plano frente a las circunstancias de los cuerpos, eróticos al desnudo como las formas naturales del universo que conspiró tanto para el idilio como para el crimen.
También, como ella misma diría, hasta el sol padeció ante el sacrilegio, se fue sumiendo en su manto de nubes mientras la atmósfera se tornaba áspera y gris y luego oscura tormenta, -cual represión mental de una poderosa pasión truncada que buscaría refugio en otros corazones ávidos, igual de impetuosos y aún no declarados.
Sonia Santos llegaría con su madre poco antes de arreciar el primer aguacero de una mala racha primaveral y poco después que la noticia del doble asesinato empezara a recorrer el pueblo tan rápido como los balazos del fuego impotente y celoso. Su madre era puta y de las mejores, y Sonia el fruto de esos veinticuatro años de ejercer el oficio tras las bonanzas de cada puerto. Pero a ella, el nombre Ilhéus le causaba conmoción, desde mucho antes de los preparativos del viaje… lo escribía en la arena de la playa y soñaba con aquel hombre que se había ido inventando y que perfeccionaba noche a noche. Y al llegar allí, pisado el suelo de su maremagnun, descubrió que su hombre olería a eso, a Ilhéus.
Entre los estertores de la muerte, Sinhazinha se aferraba a Osmundo, a esas heridas como ventanas por donde podía entrar y salir buscando explicación a una especie de alegría indescifrable que trajo el dolor de la muerte de su amado, el dolor infame de la muerte, y recordó un verso de Quevedo que él le leía insistente de aquel poema conjetural y oráculo… “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, / venas de humor a tanto fuego ha dado, / médulas que han gloriosamente ardido:” El suyo era un amor equidistante al odio hacia su marido pero era un odio que complementaba la emoción –el equilibrio celestial del ama y aborrece-.
Caetano, salía de la taberna, como de costumbre, a pasarse por la Mansión del Rojo le había llegado el rumor de la nueva mercancía y eso lo excitaba más que nada, las nuevas… ¿A qué olerán? ¿Qué otras noches de ciudad se habrán impregnado en sus cabellos y pieles? Pero al doblar la esquina equivocada o del destino que nunca avisa del infortunio, un asalto a mano armada explotó en descargas de escopetas y revólveres muy cerca de la Mansión y el mismo proyectil que atravesó a la madre de Sonia se le encajó en el pecho, sacudiéndole el corazón, ella que corría en dirección del espanto cayó justo en sus brazos; fue cuando escucharía ese nombre como por primera vez, de los labios de quien se iba liberando, santificada al milagro de esta muerte.
En medio del beso postrero y ensangrado que Osmundo no alcanzó a otorgarle a su amante mujer ajena, Sinhazinha lo atajó en la luz pirotecnia del fin de su vida y en ese flash de los recuerdos cifrados volvió la imagen poética de Blake: “la eternidad está enamorada de las obras del tiempo”.
Pero Sonia Santos estaba viva golpeada en las certezas que siempre tuvo como la de que su madre gozaba de la juventud eterna y nunca se alejaría de ella; pero llena de la angustia, del impacto en el músculo del dolor de la muerte, golpeaba el último aliento imperceptible de su madre, quien se despedía sin voz, sin tacto, sin nada.
Caetano fuerte en su raza y terquedad fue sostenido justo en el umbral escabroso por un nombre que era todo en la nada y yacía de rabia al otro lado de la sala de urgencias del hospital desde donde un aroma nuevo, reconocido en una espera compartida, le atraía en espiral ya hacia el final feliz de sus días… Sonia en el buceo de sus lágrimas, con la nariz roja de payaso luego de la función, tembló tanto como el rayo que partió el purgatorio en dos y dejó sin electricidad por el resto de la noche a todo Ilhéus y en medio de la oscuridad empezarían a caminar hasta el ojo del huracán desatado por la llama doble del amor y de la muerte.
DE ALTA COSTURA
“el mundo está hecho de la misma materia
con que se hacen los sueños…”
W. Shakespeare
Cósame el cuerpo de hilos y agujas
Bórdeme usted en la piel lunares precisos
Con mostacillas y lentejuelas
Para que se descifre este destino estampado por el roce de sus manos
-sólo ellas intuían las medidas exactas de mis profundas fronteras de satín-
Hilvane besos en lugar de sedosos “te quiero”
Teja silencios de franela en vez de promesas de mink
Porque ya no tenemos oportunidad
El desfile final se acerca
Y esos trajes de gala a mí no me van
O tan sólo confeccioneme
sus recuerdos por donde quiera
Para que esta memoria harapienta se vista
con cualquier sonrisa suya
Y a la moda.
con que se hacen los sueños…”
W. Shakespeare
Cósame el cuerpo de hilos y agujas
Bórdeme usted en la piel lunares precisos
Con mostacillas y lentejuelas
Para que se descifre este destino estampado por el roce de sus manos
-sólo ellas intuían las medidas exactas de mis profundas fronteras de satín-
Hilvane besos en lugar de sedosos “te quiero”
Teja silencios de franela en vez de promesas de mink
Porque ya no tenemos oportunidad
El desfile final se acerca
Y esos trajes de gala a mí no me van
O tan sólo confeccioneme
sus recuerdos por donde quiera
Para que esta memoria harapienta se vista
con cualquier sonrisa suya
Y a la moda.
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